Por Augusto Blas

Después de esa fecha ya nada será igual buscaremos autoaislarnos por nuestro bien. Las salidas al cine a las discotecas a tomarnos un trago con los amigos serán más espaciadas o sino las evitaremos porque el enemigo invisible seguirá con nosotros y estará al acecho ante cualquier descuido.

Las cuarentenas o aislamientos de grupo podrían repetirse ante un rebrote. Será hora que las instituciones públicas y privadas con más de 20 trabajadores cumplan con la exigencia de ley de tener un plan de seguridad ocupacional que les permita monitoriar en esta coyuntura el estado de salud de cada uno de los servidores. Estos planes son amplios pero en lo mediático tomarles la temperatura al ingreso y salida será una necesidad ante la posibilidad de aparición de algún nuevo caso que se pueda presentar y de ser así inmediatamente aislarlo.

Costumbres como comer en cualquier esquina donde el vendedor despacha y cobra a la misma vez se evitarán a no ser que el ambulante cambie su modo de trabajo. Como sabemos que el virus estará en cualquier superficie ya no sólo nos lavaremos las manos antes de comer, esto será una práctica recurrente y los más beneficiados la industria de los jabones, alcohol y desinfectantes.

Los tradicionales saludos como darle un beso a una dama o darnos la mano las dejaremos de lado por un buen tiempo. La milenaria y amical costumbre de libar licor de un mismo vaso desaparecerá por lo menos en las personas que tomen conciencia que eso es un ida y vuelta de transmisión de baterías .

Si viajar se hizo una costumbre mundial a partir del 2007 incluso para los peruanos- precisamente esos compatriotas viajeros – fueron los que nos importaron la enfermedad, esta práctica disminuirá porque las economías quedarán seriamente golpeadas. Todo esto en el empleo se sentirá fuerte.

Este 2020 quedará para las anales de la historia, porque es primera vez que casi todo un mundo se ve afectado con una pandemia y es obligado aislarse. Pese a todo como sucedió con generaciones pasadas lo superaremos. Habrá muertos y heridos pero todo pasará aunque ya nuestras vidas no sean iguales, pero nos adecuaremos por nuestro bien a nuevos hábitos porque el hombre es un ser de costumbres. Y que quede claro ” no hay mal que por bien no venga”

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