Por Augusto Blas Ramos

Llegó al hospital con mucho malestar, el aire le faltaba y a duras penas llegó al Hospital Félix Torrealva. Juan que por obvias razones ocultaremos su nombre se contagio presume él, cuando fue hacer sus compras al Mercado Arenales. Cuando llegó a emergencia por sus síntomas los doctores daban por descontado que estaba contagiado por Covid-19.

Le tomaron la prueba y por su estado debió quedarse en el hospital pero no había cama y tuvo que retornar a su casa a seguir la cuarentena. En su domicilio existía preocupación porque en su pequeña vivienda el hacinamiento podría contagiar a sus demás familiares.

Lamentablemente días después esos temores se hicieron realidad. La esposa de Juan y uno de sus hijos se contagiaron y han tenido que soportar en estos últimos días los angustiantes malestares de la enfermedad. Felizmente todos se han recuperado.

Este drama familiar se pudo evitar si Juan hubiese tenido la oportunidad de quedarse en el hospital, hasta superar la enfermedad o haber ido a un albergue que por ahora no existe en Ica y evitar contagiar a los suyos.

Ante la ola de contagios que se avecina con esta pandemia, historias como las de Juan se volverán a repetir inevitablemente pero en varios casos no con finales felices. Todo esto por carecer de camas hospitalarias para recuperar aquellos pacientes estables que necesitan recuperación, pero de forma aislada para cortar la cadena de contagios. Son en estas circunstancias que urgen los albergues, no uno sino varios en diferentes sectores de la provincia.

En Ica increíblemente no tenemos ni uno y el que ya podría hoy estar funcionando fue destruido por un grupo de desadaptados. El primer albergue iba a funcionar en la zona de San Antonio de Coprodeli, en el distrtito de subtanjalla, los más beneficiados precisamente iban a ser los moradores del lugar, pero ante su falta de conocimiento de las formas de transmisión, impusieron su IGNORANCIA ante que el sentido común.

La institución COPRODELI ante esta actitud criminal de los moradores a optado por desistir de su apoyo desinteresado de brindar sus instalaciones para la lucha con esta enfermedad. Es más quizás nunca lo dirán pero de sienten decepcionados por el comportamiento de esta comunidad que con total salvajismo destruyeron los que les sirve para la educación de sus hijos y su atención médica. En este lugar como Albergue Covid iban a instalar 200 camas que servirían para recuperar a igual numero de pacientes y sobre todo para evitar mas contagios.

Ante estos antecedentes nos preguntamos ¿ habrá otras instituciones que se anime a brindar sus instalaciones para estas obras de bien? Esperemos que si. También esperamos que otros moradores no reaccionen de manera cavernícola , porque ante los visto bien cabe esa frase que dice: La ignorancia es atrevida” y a los promotores de COPRODELI les decimos como decía Santo Tomas de Aquino ” El odio se gana tanto por hacer bien como por hacer el mal”.

Finalmente a la policía le pedimos que este acto de vandalismo no quede impune y se identifique a los responsables para que paguen con cárcel este acto delincuencial, producido en este contexto de emergencia, donde las penas deben ser drásticas más aún si se han tipificado varios delitos.