Nacida en Ica, el 13 de junio de 1848. La joven Antonia llegó a Lima donde conoció al coronel Andrés A. Cáceres. En el año 1867 contrajo matrimonio con el prometedor militar, estableciendo su hogar en Ayacucho.


En 1872 la familia se mudó a Lima. Allí nacieron las tres hijas del matrimonio: Zoila Aurora, Lucila Hortencia y Rosa Amelia.


Durante la guerra del Pacífico su esposo participó en la defensa de Lima y dirigió la resistencia de la Breña. Doña Antonia acompañó a su esposo y lo apoyó en sus campañas, cumpliendo labores importantes en la organización y abastecimiento de las tropas de Cáceres. Sus manos siempre estuvieron ocupadas, cosiendo uniformes, consiguiendo municiones para los soldados, transportando armamento de manera clandestina para abastecer a las tropas de su esposo, sirviendo de mensajera y mediadora entre los líderes de la resistencia.
A ella le tocó pasar hambre, frío y enfermedades al lado de su esposo, al igual que muchas otras mujeres llamadas “rabonas”.


Siempre al lado de su esposo, fue su apoyo moral, en los tiempos buenos y malos. Cuando Cáceres llegó a la presidencia ella estuvo con él defendiéndolo. Como primera dama se dedicó a ayudar a las mujeres viudas de la guerra y realizó una gran obra social. A pesar de eso, el odio contra su esposo la alcanzó, los enemigos de Cáceres la apodaron la “rabona Antuca” o la “melonera”. En 1889 la familia vivió un gran dolor con la muerte de una de sus hijas: Rosa Amelia, cuya muerte fue causada por el tifus.


En 1894, a la caída del segundo gobierno de Cáceres tuvo que sufrir el exilio junto a su esposo.
De regreso al Perú vivió sus últimos años en Lima donde falleció el 26 de febrero de 1916. Muchas de sus historias fueron recogidas por su hija Zoila Aurora y publicadas con el título de “Memorias de la Campaña de la Breña”. (Juan José Pacheco Ibarra) Foto: Antonia Moreno y sus hijas. Colección Elejalde. Repositorio PUCP

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